sábado, 29 de marzo de 2008

¿Cocino bien?

tras largos ocho años de vivir a lado de alguien, he aprendido muchas cosas. he perfeccionado mis formas de agradarle, mi manera de cocinar, y bueno claro mi manera de hacer el amor...al menos eso pensaba. te he contado que cocino muy bien? en realidad mis habilidades culinarias se deben contradictoriamente a mi disgusto por la cocina, por ese lugar que me atrapa durante un buen rato y me impide hacer cosas que realmente me gustan, como leer, o últimamente dormir.

bueno, pues cuando comienzo a preparar me olvido de todo y pienso en cómo terminar lo antes posible... de ahí que me haya convertido en una cocinera super veloz, con relativo buen sazón, (quizá tendrías que probarlo para decirme de una vez por todas la verdad). en fin, he creado, sin quererlo, una relación extraña entre mi familia y yo... ahora soy vista como proveedora esencial de alimentos, no importa la hora, el clima, la situación del mundo entero, en casa cada vez que tienen hambre, me voltean a ver, con ojos de imperiosa necesidad, uf. todo esta bien, no niego que eso me deja cierta mezcla de satisfacción y poderío, soy la única de la casa que puede lograr semejante reacción; todo está bien, hasta que comencé a dudar si la misma satisfacción que sentía mi marido al comer, la sentía en la cama, en donde no había nada más que devorar que mi cuerpo.

comenzó la duda un día de esos en los que no sé porque carajos, no deja de llover... hacía frio y los niños se habían dormido, me junté hacia él y percibí sus muslos calientes y sus ojos que fijos observaban la televisión... comence a besarlo poquito, como insinuándole mi falta de ropa interior, volteó a verme casi con ternura, me abrazó y me recargué en su pecho.. escuché su corazón latir tranquilo,sin prisa ni emoción. él mio comenzaba a latir profundamente, (alguna vez has sentido eso?), y no sólo mi corazón, podía sentir el latido enmedio de las piernas, en las rodillas, los codos, los brazos...bajé más allá de su ombligo, el que me recibió sintió la humedad de mi lengua y la premura de mis labios..sentí la cercanía de sus vellos y eso calentó más aún mi pensamiento, sentí como volvía una vez más la sensación de frio-caliente que acostumbro tener en esas ocasiones...pese al largo tiempo, mi cuerpo reaccionaba muy bien a su cercanía... comencé por tocarlo un poco. él de vez en cuando me besaba, sin despegar los ojos de la tele... pinche tele, juro que la sacaré de mi cuarto en cuanto pueda.. de pronto volteó y comenzó a besarme, se subió en mí y de pronto todo acabó sin que mis latidos se apaciguaran del todo, y sin que mis espectativas se cubrieran, o se llenaran... después de todo, tras largo tiempo nada tenía de malo que los encuentros pudieran postergarse más allá de un leve orgasmo.. fingí bien, de eso no puede quejarse, bese su lóbulo y le pregunté si le había gustado... jajajaja, lo que me contestó estuvo para escribirse en el libro de Rippley... -sí lástima que no hubo más, podría haberme comido un... nuestra risa rompió el silencio del cuarto....poco después me quede dormida....después de todo qué más nos queda sino reirnos de la tragedia..

REY

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