más allá
el trayecto había sido largo a través de la carretera. sus pequeños rostros lucían cansados y al parecer no tenían más que ver, sino ese laberinto en la sierra que se abría y cerraba a cada volantazo que ella daba con cuidado, tratando de no marearlas más..
las canciones se agotaron también. la pequeña, con cinco años encima y unos ojos vivaces cerrados en ese momento, se extendía en el asiento de atrás, intentando dormir después de un viaje que se postergaba por horas. sus piernas cortitas, enfundadas en pantalones de mezclilla y unos converse morados, daban en momentos contra la portezuela y un pie comenzó a asomarse sin calcetín.
la mayor, con edad apenas suficiente para viajar en el asiento del copiloto, de vez en cuando le sonreía cómplice, en una huída que las llevaría hasta la playa primero, después quizá tan lejos como pudieran comprar gasolina y algo de comida.
sus ojos claros y enfundados en largas pestañas, rizadas lo suficiente como para dar una mirada melancólica en las despedidas, intensa en las preguntas y con un valor que no comprendía del todo, se detenía de pronto en los peñascos cubiertos de ligera pelusa de pasto a veces. otras tantas la dejaba dar vueltas en el cielo, así, libre. sólo con el capricho de volar, sólo con las ganas de subir tan alto como sus sueños enormes le permiten.
acomodó el asiento a manera de reclinable. el cabello lacio le caía atrás de las orejas y las mejillas con un color rojo subido daban la impresión de que la aquejaba una temperatura de 38 grados. siempre fue así.
afiló la nariz, mostrándola directa y encaró una pregunta.
su madre temió. conocía perfecto cuando las respuestas merecían más detenimiento que un simple asentimiento de cabeza. quiso prender el radio ante la incertidumbre. pero resistió la tentación. la duda quizá hubiera sido más fuerte que la pregunta misma. esperó. simulando una paciencia que nunca sentía. que nunca podía dominar con gente alguna. sólo con ella.
-mamá. los lugares a donde se lleva a la gente cuando es anciana, son como orfanatos?
silencio...
-porque si, así fuera, la gente podría ir y escoger a un abuelito o abuelita y llevárselo a casa. llegar a estas casas donde están y decir: yo no tengo uno. como cuando la gente quiere adoptar a un bebé o una mascota. así es que lo llevarían consigo y así sus nuevos nietos podrían cuidar de él, y pedirle que les contara historias, o los llevara a comer helados o a jugar un poco al parque..
sigue el silencio, con una leve sonrisa....
-ellos podrían estar en alguna casa, con niños o con alguien que de pronto pudiera platicar un poco, cualquier cosa, en donde nunca estuvieran solos y ....
el cansancio venció sus palabras y sus ojos cafe clarito, ahora se cerraron. igual que su hermana ahora dormía.. a salvo de las vueltas de la carretera.
con el volante en la mano, y cuidando que el agua que no se detenía en sus ojos empañara su visión, le contestó quedito. deseando que la escuchara dentro de sus sueños, para clavarse tan profundo que nunca la sacara de sus pensamientos.
-no chaparra, no son así... pero dentro de muchos años, cuando yo sea vieja, espero que haya un lugar como ese, para que alguien como tú vaya por mí...
REY
No hay comentarios:
Publicar un comentario