domingo, 18 de enero de 2009

Covers

La repetición me causa marasmos mentales. La sorpresa nos lleva de la mano desde el momento en que nacemos y conocemos cómo es que habremos de respirar. El recorrido nos
ha de llevar por innumerables situaciones vivenciales, pletóricas todas ellas de cosas nuevas por descubrir. Así pues, y de manera similar cualquier expresión artística que sea creada por el ser humano tiene la facultad de ser única e intransferible. Está ahí para ser disfrutada sin límites ni cortapisas, respetando siempre su autenticidad y nunca pretendiendo ser modificada. Menos aún duplicada. Pinturas, esculturas, textos literarios, cine, teatro; quién se atreve a tal ofensa de pretender una mala copia con tal de que las nuevas generaciones comprendan su sentido traspolándolo a su propia realidad.

Para mi desgracia y la de toda la humanidad he canturreado canciones viejas con ritmos nuevos; he visto películas que mis padres vieron en versiones originales; he usado pantalones ajustados o faldas cortas según ha vuelto a ponerse de moda las usanzas de los llamados años retro. Pero escuchar hablar sobre la posibilidad de que obras literarias puedan volverse covers ha rebasado mi tolerancia. En un mundo como el actual en donde a diario se suceden historias que superan la ficción, la imaginación ha finiquitado sus posibilidades?

Hemos entonces de recurrir a los covers literarios como instrumento soez que nos libre de la monotonía y nos regrese a los viejos libros clásicos como único medio de salvación?

Yo, paso...

REY

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