martes, 24 de febrero de 2009
mi rutina parece no dejarme en paz. habia decidido dejar de llorar unos pocos días mientras me volvían a crecer las pestañas caídas. un mal sueño fue el presagio de todo lo que pasaria despues. he llorado por más de dos horas sin que pueda detener los espasmos ni las lágrimas. se quemó completa por dentro, y por fuera perdió su asa. en un olvido estúpido e imperdonable dejé mi cafetera italiana al fuego sin una gota de agua. con pequeños silbidos me avisaba, pero yo me habia levantado mal y mis pensamientos no estaban en ningun lado. queria cafe para curarme un poco y me senté mordisqueando un pan y mirando sin sentido hacia la calle a donde debia haber ido para que no pasara todo esto. no hice caso de sus avisos y cuando me di cuenta ya era demasiado tarde, la tomé por el asita y lo caliente me hizo ponerla en el primer lugar que encontré: la mesa. la quemé también. alguna vez ya me habia pasado. en otro olvido dejé un pequeño ipod sobre el toldo de mi coche y sólo me dí cuenta hasta que miré por el retrovisor y vi un camión pasar encima de él.dos hermosos regalos, destruidos en mis manos. no cabe duda que soy imperdonable.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario