Hace ya algunos meses que mi vida tomó tintes de ficción. Eso es lo ideal supongo, vivir dentro de un
cuento en el que sólo debes seguir los libretos de los personajes y la historia, sin preocuparte por cómo hacer para
que el resto de la composición funcione.
La realidad me dice que no es así, no me convertí en un personaje, ni mi vida es un sueño; he tratado de guiarme por el corazón y la mente me grita que regrese al camino seguro, sin accidentes que provoquen ponchaduras de llantas ni que se acabe la gasolina.
He tratado de guiarme por la mente y el corazón ha llorado desconsolado sin que pueda ver siquiera una lágrima salir de él.
En la realidad he tratado de olvidarme de razonamientos y sentimientos. En la ficción también. Ya no quiero pensar ni sentir, ni ver, ni oir, ni amar, ni odiar,
He dicho a quien mi vida escribe, que me sobrevaluó, y yo, su personaje, ha acabado con la historia.
REY
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