jueves, 26 de marzo de 2009

largo aliento I

llegó a su casa y sintió el olor a café de toda la vida. aspiró fuerte y a la vez suave, como creyendo firmemente que con ello sería suficiente.

Se sentó a escribir, ya no ante la hoja en blanco, sino ante el ordenador blanco, y en cuanto lo hizo no pudo más que escribir la historia de sus tías, una historia que no podría haber terminado en una o dos o tres semanas. Porque su historia, sus historias, eran de largo aliento..

así que escribió y escribió. cuando se dio cuenta, afuera ya no era primavera, habían caído algunos remedos de nevada y la puerta se había atascado. tendría que salir a comprar algo de café y tal vez un pan. el pequeño changuito que saltaba de un lado a otro durante la turbulencia mientras escribía, pensó que lo abandonaría.

se lo llevó consigo. qué más podría haber hecho.

REY

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