Estoy mirando desde el boquete de mi zotehuela a una pareja haciendo el amor en el edificio de enfrente. Ella está de espaldas a él mirando hacia la calle. No puedo ver sus ojos, no tengo la certeza de que estén cerrados o abiertos, no sé qué estarán pensando, pero alcanzo a ver una ligera sonrisa que le sale de entre las comisuras de los labios.
De él sólo veo su pelo, un trozo de cara y sus manos incesantes que se mueven por sus pechos, su vientre y...y por más que me subo no veo más. Están recargados en un lavadero. Se mueven lento y rítmicamente.
La ropa que cuelga de su tendedero de pronto los interrumpe y ellos sin atreverse a perder la concentración la apartan y siguen el juego. Llevamos 10 minutos, digo, llevamos porque no me puedo despegar de ahí, sin saber cómo terminan. Ha sonado el teléfono, y lo he ignorado, tocaron el timbre y he fingido no escuchar.
Ella de pronto voltea y queda su rostro frente al de él. Lo toma entre las manos y le dice cuánto lo ama, (seguro que eso le dijo), él, el hombre, no le dice nada, le pasa la lengua por los ojos y la besa larga y profundamente. Con eso le dice que el amor es como ese beso. ella no sabe que quiere decir, quizá él tampoco. ¿Cómo sé lo que se dijeron? Pues porque yo tengo un lavadero igual en casa.
REY
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