domingo, 3 de mayo de 2009

Ahí





En las favelas brasileñas todo es pobreza, hacinamiento, suciedad, juego y muerte. Ahí es donde se entrenan los que buscarán en el futbol una opción de vida distinta; ahí mismo aprenderán a jalar por primera vez un gatillo los varones con 8 años o menos encima, para matar a cualquiera que pueda convertirse en una prueba de su hombría y de supervivencia; ahí cambiará una mujer su cuerpo, moreno y flaco por algunos reales.

Con nada de miedo se debe crecer, ya sea cualquiera, mujer o hombre, a pesar de que el miedo mismo se exhale a través de la tierra y sus alrededores.

Los testigos de todo lo que ahí pase serán los vecinos, los amigos de juego o los espectadores de alguna película. Cómplices todos, de una cinta que reflejará un trozo de realidad. Parcial siempre; como rendijas que te dejan asomarte. En una vigía irracional.

Ahí, en donde los barrios no tienen agua corriente, ni luz, y los habitantes viven en condiciones de pobreza y rodeados de delincuencia y en donde viven más de seis millones de personas, ahí quizá habrá alguien que grafitée en su casa la mitad de un rostro.

Uno de tez morena. Sucio. Con dos ojos, uno entrecerrado. Por un golpe o porque está en su destino ver sólo la mitad de lo que se debe ver. Se quedará, mientras la lluvia, el polvo, la suciedad y el tiempo lo dejen, en donde todo es pobreza, hacinamiento, suciedad, juego y muerte. Ahí.

REY

No hay comentarios: