domingo, 28 de junio de 2009

¿Imitación? Da igual.

Todo el año ha esperado este día. Como “desde hace 31”, dice. Aunque a leguas se ve que no había nacido en 1978. Es solidario con su gremio, su grupo… y se mimetizará por la tarde, noche. Habla y su tono es igual que su rostro, aniñado. Aun con eso y sus cejas depiladas imita seriedad. En cada palabra, aprieta los labios, levanta la expresión. Exagera, gesticula. Como cuando toma las tijeras, las alza y cuenta con gran escándalo que en el gimnasio se metió un “éxtasis” para aguantar todo el peso. La Marcha del Orgullo se llevará a cabo en dos horas más. Pero se ha levantado hace cuatro. Tiene lo que necesita, lo compró en uno de los mercados de baratijas de la ciudad. Doscientos pesos, su presupuesto. Aun en casa sus movimientos son exagerados. Con manos pequeñas, dando una rigidez extrema acaricia las medietas verdes, con cuidado de no romperlas. Ya con el payasito pegado a sus 45 kilos de peso se mira. Frente al espejo ve su estómago plano pero flácido, no le desagrada. Sus hombros delicados, sin un sólo vello el pecho y apenas marcados los músculos, coquetean con la imagen. Moreno todo, enseña los labios carnosos, ve sus nalgas, pequeñas, abultadas, redondas. No resiste. Lanza un beso. Falda corta, zapatos que miden 22 cm y antifaz que completan el disfraz, irán en la mochila D&G que no es original, es imitación. Da igual. Cómo igual da que lo llamen “marica” o “puto” cuando sale a barrer la calle todos los días afuera de la estética.

REY

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