martes, 11 de agosto de 2009

buenas maneras

Quizá sea mucho pedir que si la mañana que hace afuera está repleta de un cielo extremadamente azul y un sol por demás veraniego, las palabras que nos salgan estén llenas de al menos, buenas maneras. Salgo de casa en busca de una prueba y me tranquilizo caminando por la Alameda, llena de perros y dueños recogiendo heces en intermitencias. Nadie da los buenos días. Ocupados están en las gracias que hacen y hasta dejan un poco que sus mascotas "platiquen" entre ellos.

Luego el super. Caminar entre pasillos y elegir víveres y cosas de extrema importancia para la vida diaria, jabón, pan, un poco de vino, queso. cereal. no se oye ninguna voz. nadie platica. En un horrible vértigo de desconcierto hay que acercarse con el acomodador que sin responder apenas te señala el pasillo que te lleva a los hot cakes. La del jamón se desespera por si no te has decidido si de pavo o de pierna, que si ahumado o natural. Te mira con ojos de hartazgo y eso que no son más allá de las 10 de la mañana.

Luego el del la fila y la cajera y la señora que quiere meterse quesque porque lleva menos cosas que tu carro repleto.

Mi turno en la fila está a punto de llegar a su punto final cuando su voz llega desde el lugar posterior al mío:

-!Si se lo mete a la boca, Yo te lo meto por el culo!...

Es una mujer joven. El aludido, chavo también, carga en sus brazos a un crio pequeño en una especie de canguro, como de escasos cuatro meses que tiene en sus manos un no sé qué. Se lo quita y siguen hablando de la fila y las cosas que habrán de hacer en cuanto lleguen a casa. Se besan.

Aguanto la curiosidad y tras poner todas las compras sobre la antesala de la caja, volteo. Los veo besarse y luego acariciar al bebé.

La de cosas que se ven en la calle; mejor aún, que se oyen...

REY

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