Fui a por ella a un edificio viejo, oscuro, con elevadores que tendrán más de 80 años. de ahí caminamos hacia la farmacia que surtiría su receta, me la llevé con todo y sus males (que son muchos) caminando hacia el café de viejitos, ese que está en antonio caso. capuchino ella. americano yo. dos banderillas cada una. deliciosas...pero a mitad de una mordida se aparecio él tocando un violín. tan quedito sonaba a sólo unos pasos de la mesa, que levanté la mirada y chocamos los ojos. él tocando, yo bebiendo café.
americano yo, él con su violín.
casi al final de la tonada que parecía alegre pero conforme avanzaba se volvió triste, unas enormes ganas de llorar vinieron a mí sin que las llamara. al terminar se acercó y le di la moneda. volvió a mirarme, se detuvo un instante y se fue.
américano yo, capuchino ella, se sorbieron en silencio. luego todo siguió como si nada hubiera pasado.
REY
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