noche-madrugada del domingo 12 de octubre.
-creo que hasta las prostis deberían tener pudor. todos lo tenemos. mira que estar en plena calle cerca del metro Buenavista alas 12:25 de la madrugada, con sendas botas negras, chaqueta entallada y el culo al aire. eso sí que es una verguenza.
eso me dijo, y no pude más que soltar la carcajada. quien no enseña no vende, le respondí. un lugar común que se no ha perdido vigencia pese a lo recurrente de su uso.
todos los días pasamos por ahí y es un desfile de sexoservidoras que no varía. siempre las mismas caras y atuendos. sólo cambian según la hora del día. cerca de las cuatro de la tarde los escotes son más pronunciados en tanto que de noche el destape es de la cintura para abajo. como una metáfora de nudistas nocturnos, se apoderan de las esquinas, o intercalles para abordar los autos.
esta vez falló. la luz roja del semáforo permitó ver la escena completa. ella camina con un paraguas negro, pese a que no cae una sola gota de lluvia, gira sobre su eje y simula estar en una pasarela de moda. su pelo negrísimo y largo cae sobre su espalda. lo balancea igual que sus manos al iniciar el escarceo. ha visto la posibilidad de un cliente con sólo mirar de lejos el auto. da una vuelta más y muestra sus trasero impecable. la obscuridad y la lejanía oculta las posibles imperfecciones. a 50 metros de distancia no hay celulitis ni flacidez, no hay estrías. sigue moviendo sus largas piernas encima de los tacones con 10 cm de altura.
acertó. el auto compacto se detiene y baja el vidrio. se asegura de que la observe por detrás y lento se da vuelta. apoya los brazos en la ventanilla del copiloto. el paraguas le estorba y lo deja olvidado en el suelo. la negociación dura dos minutos. infructuosa esta vez. el conductor se aleja. ella vuelve a caminar lento, buscando posibilidades de nuevo entre los autos que a esta hora en domingo escasean cada vez más.
volteo en busca de una desgarradora aseveración de mi acompañante. no hay ninguna. en mi arrobamiento me quedé sólo.
es entonces cuando avanzo un poco, me detengo y bajo la ventanilla...
REY
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