Anoche tuve un sueño. Como todos los que tengo noche a noche resultaba casi real, pero esta vez me parece premonitorio. Veía de frente el computador con todo y sus letras negras y más grandes. Casi como lo hago despierta, pues tengo que ampliar la tipografía pues mis ojos cada vez se esfuerzan más por leer en pequeño. Con la página abierta solos y desamparados los dos, él sobre un escritorio, yo acurrucada en un sillon, nos mirábamos sin mediar palabra. La pantalla sin que nadie le ordenara con las teclas, empezó a escribir. Ahora no recuerdo con exactitud las palabras pero sé fidedignamente que sus expresiones eran un reclamo.
Abandono. Es lo único que recuerdo con claridad se marcó en la pantalla. Abrí los ojos y miré el reloj del celular. 5:30 decía, medio despierta pensé todavía un rato. Volví a dormir, sin certezas, pero dos que tres inquietudes.
REY
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