martes, 23 de febrero de 2010

buscador

Es raro remontarte hace diez años en que nos manejabamos apenas sin tecnología. los celulares eran grandes aparatos que tenían cierta dosis de vergonzante comportamiento al sonar impacientes en cualquier lugar. pesados y abultosos demostraban como es debido la capacidad de compra de sus poseedores. los computadores ni por asomo lograban la velocidad de lo que son ahora, pero sí aventajaban al menos a las máquinas de escribir mecánicas al esconder los sonidos violentos de las teclas al estrellarse contra el papel.

había cosas que se ignoraban y otras tantas que se dejaban pasar. la vida transcurría sin sobresaltos de ver un mail esperado, o sin la zozobra de aguardar a que un cibernauta se conecte al msg para poder intercambiar conversaciones ambiguas, llenas de emoticones o signos que evidencian tu edad, tu sexo, tus preferencias y hasta tus disgustos.

nadie puede esconderse en una red social, si por equivocación la abres todo el mundo ha de encontrarte y deducir que ha sido de ti en tus periodos brillantes y aun en los más oscuros.

ni que decir de google, el buscador más famoso y más efectivo. ahora es raro no pensar en este cuando por tu mente pasan todo tipo de preguntas, desde las más sencillas hasta las más intrincadas.

vertiginosa puede volverse cualquier rutina diaria. si eres ingeniero, doctor, periodista, ama de casa, estudiante y hasta los que no son nada de nada, se vuelcan horas enteras a una red de la que nunca vemos con certeza su composición, es un ente al que te subes en una especie de surfeo que puede manejarte a la menor provocación o ignorancia. te hace vulnerable y te vuelve adicto.

actualmente ves el poco alcance que tienes cuando no puedes googlear cosas realmente importantes.

frustración intensa te vence cuando ves un número en desconocido en tu celular y no puedes descubrir su identidad ni tecleándolo; cuando ves los volcanes recubiertos de nieve y no puede la máquina decirte por qué es que lucen de distintos colores conforme transcurren los días, las horas, los minutos; como es que las nubes forman sus trazos caprichosos y se colorean o se encapotan al cambiar el clima.

como esos hay mil ejemplos más. buscar en google a la menor provocación es adictivo, sin embargo no hacerlo también puede traer varias certezas, no sé si mejores, al menos nostálgicas, sí.

REY

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