jueves, 3 de junio de 2010

Charly


Más de la mitad del concierto se la pasaron abrazados, con la boca de uno en el otro.
Con todo y su sudadera roja y su pelo amarrado en una coleta le apretujaba al otro los labios cada espacio de canción e incluso sin esperar las pausas.

Le regalaba enteros, sus no más de 16 años en un concierto de Charly García.

Es primero de junio. Martes. Inusual para algunos que se dé un concierto de rock; suerte para otros, que no todos se enteraran o no les interesará el viejo de 58 años que canta como joven en el escenario. suerte fue brincar en un sólo nivel, sin precios ni asientos reservados.
con su voz apenas impactada por largas notas musicales. con los ojos perdidos, ilusionados, desquiciados con el rock, Charly García cantó a un número no preciso de admiradores. nunca volteó más allá del segundo piso. para qué, estaba vacío. y eso tampoco importó demasiado.

cantó y sus manos de dedos largos, casi hasta lo imposible, lanzaron un beso a su auditorio. uno que con sus dedos engarzados formó como alas para asegurarse de que llegaría.

bailó poco y dejó las canciones en el acorde y en la letra y en las ganas de los que fueron.

en todos, de seguro y sin duda, se quedaron las notas, las letras; el aire en las gargantas como un orgasmo en do sostenido. interrumpido. inconcluso.

el rockero regresó en un par de veces al escenario pero no terminó lo iniciado, volvió a comenzar. haciendo un amor fragmentado a los 3 o 4 ml que lo escuchamos.

a ella, con sus no más de 16 años nada le importó .

yo me salí de un auditorio, en donde se siguió una canción con gargantas diferentes a la que la empezó, pensando que al menos una o un par, habrían de concluir lo que iniciaron: .... con la boca de uno en el otro....y etcétera, etcétera...etcétera

rey

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