lunes, 27 de abril de 2009

miércoles, 22 de abril de 2009

escapada

el otro día, salí a la tienda. ya de noche.

-voy a la tienda por algunas frases...

pero cuando venía de regreso

unos rateros me las robaron

eran tan buenas las frases

que decidí, pese a lo temerario de caso, recuperarlas a como diera lugar

motivo por el cual llamé una patrulla

subí al auto (policial)

e iniciamos una persecucion por toda la sta maria

para detenmer a los ladrones de frases, que según me dijeron, no era la primera vez que

hacían de las suyas.

no paramos hasta encontrarlos

una vez que recuperé las frases

regresé a casa

no sin antes darle unas patadas a los maleantes

sometidos a dos calles del kiosko

guarecidos como miedosos ladrones

debajo de la esclera de una vecindad,

un niño me señaló su escondite.

domingo, 19 de abril de 2009

Para ti

si algún día entras aquí, sabrás qué esto es para tí.


música, música, música



Quino deja de dibujar
El artista argentino asegura que no es una despedida, sino "una ausencia temporal".

miércoles, 8 de abril de 2009

Igual y distinto

Bajó corriendo las escaleras. Uno tras otro, cada escalón iba regalando un pensamiento. Entre ir o regresar. En un vaiven de recuerdos y de síntomas nuevos que han comenzado a aparecer. Hasta abajo se detuvo. Respiró un poco y volvió a reanudar sus pasos.

Hace tiempo que comenzó. No sabe a ciencia cierta cuándo, pero tiene un ligero y avezado punto de partida. Las imágenes de los integrantes de la historia se vuelven claras y de pronto se difuminan. Son tres y no de un sólo sexo. De hecho el sexo es el problema, si tan sólo fueran del mismo... De acuerdo a su aparición y cómo quiera que sea que van apareciendo ocupan un lugar preciso.

Algunas veces los puede desaparecer y aparecer a su antojo. Otras se cuelan como gotas de agua en un ambiente permeable. Nada los puede detener y eso desconcierta. Sus caras firmes y pensamientos claros atrapan la atención. Nunca más intensos que cuando hablan.

Hoy hace un día cálido y quiere ver a sus personajes. No ha visto a ninguno en días y necesita visualizarlos de nuevo para saber en qué va la historia. Se han perdido los pasos, aun cuando su círculo de acción es tan parecido y cercano. Se metió en el asunto para poder tener de cerca un papel. Lo hizo como una salvación, pues su vida carecía de sentido. Cuando decidió dárselo todo estuvo dispuesto.

Por eso salió a la calle aunque no hay certezas de dónde encontrarlos. Vestirán de forma primaveral hoy. Estará alguno sentado en las bancas del parque. Tomarán café y charlarán, tal vez, con alguien solitario también.

Se preguntarán de qué va su vida últimamente o pretenderán ignorarse. Todo es posible en un relato en el que sólo hay de cierto un inicio.

Los tres son morenos, aunque distintos. Uno más claro que otro u otra y delgados. Los cuerpos lindos de cada uno se sumergen en camisas holgadas y pantalones de mezclilla. Tenis siempre o huaraches. Sombreros o gorras o sin nada encima de las cabezas. Eso no lo determinan ellos. Recordemos que se sujetan a la decisión del que lee.

Cuando se encuentran, intercambian, los tres, un par o dos de palabras y se separan. Son dos hombres y una mujer. ¿lo había dicho ya? Ahora ella se quedó de pie mirando cómo es que se alejan y doblan en una esquina. Ambos se van a comprar cualquier cosa y sólo uno regresa esta vez.

Paran en una cafetería que sólo sirve café de menta. Es un poco rara la combinación, pero la toman, uno pensando que la mezcla ha de ser buena para el estómago; ella, que es un estimulante para seguir en la conversación.

La taza no dura mucho. Es para expreso, así que no aguanta más que dos, tres o cuatro tragos. Avanza la conversación y sus ojos se dicen mucho, mucho más que las palabras. Las manos se rozan apenas. Con tanto movimiento que hace él al hablar es imposible que no lo hagan. No tienen pudor en seguir sentados pese a que la taza está vacía y hay sólo un par de comensales más. El mesero los apremia. Ella apenas si se da cuenta.

Cuando se levantan de ahí. Sólo hay algo cierto. Uno, se verán mañana. Imposible no hacerlo. Dos, soñarán algo distinto que no los haga sufrir.

Siguen su camino. Sus casas están más alejadas de lo que quisieran, aunque comparten la misma ciudad.

A la salida del metro, ella se vuelve a encontrar al que dobló la esquina pero no regresó. Trae bajo el brazo un libro y dos cuadernillos nuevos. Sonríen, se reconocen y caminan un poco juntos. Conversan sobre el día y la noche, o la luna o algo así. Se miran y saben que el hablar siempre trae calma y regala todo aquello que traemos dentro. Aunque no todo lo que traen, sea bueno. De todas maneras se lo regalan.

Sus casas no quedan tan lejos pero de igual forma se despiden y siguen su camino. No importa que sea el mismo. Se encontraran mañana. Los tres. Justo en el mismo lugar, para emprender un camino igual y a la vez tan distinto.

viernes, 3 de abril de 2009

será el café?

No sé si estará bien consignar todo aquí. Lo cierto es que busco insistente un ápice de luz enmedio de esta vida que ha llegado a ser un largo e incierto trayecto. Una historia? Sí pero plagada de muchas que se rozan y que se astillan cuando pasan junto a la mía. Culpa? por vivir tal vez, por equivocarme o querer ser, por intentar, siempre intentar.

Depresiones, han habido varias. Ninguna comparada, no al menos cuando veo cosas que otros no me creen que veo o oigo. Hasta mi horóscopo lo dice, lo juro, y no, no son pendejadas.

Anoche volvió a ser. Sí, la verdad es que había tomado mucho café, pero también tenía cansancio. Me acosté y puse una película para que me arrullara un poco. Iba a la mitad y yo ni siquiera había cabeceado, o quizá sólo un par de veces. La angustia iba apoderándose de todo mi cuerpo. Un miedo inexplicable a algo o alguien no personificado, no tangible, no normal.

Oí cómo tosía en la sala y me levanté para tranquilizarme. No estaba nadie. Caminé, me recosté, volví. El miedo era tal que temí contagiarlo. Fui a la sala. Un par de horas han de haber pasado. Su voz me traquilizó.

La luz apareció por fin. Es de mañana ahora, hay sol, pido a Dios que dure más allá de la media noche.

REY