jueves, 28 de enero de 2010
lunes, 25 de enero de 2010
si fuera...
si yo fuera gay, como últimamente se da por llamar a quien guste de uno o otra del mismo sexo, y quisiera tener un bebé haría un par de cosas. si fuera mujer, como es que soy, pues tendría al crío utilizando la manera traicional de concepción, seguro que siempre habrá algún amigo que no se niegue con un buen trato y el sentido correcto de la amistad.
en cualquier caso, lo tendría o lo adoptaría, pensando en lo estúpida que es una sociedad que trata de regir la vida de los demás hasta hacer de su intromisión un baluarte. individuos capaces de levantar encuestas para saber si otros dan o no su aprobación sobre asuntos que sólo competen al núcleo familiar que cada quien decide formar.
compartiríamos una casa o un departamento con su otra madre y tendríamos uno o dos hijos los que mi dios (salario) me permitiera y saldríamos al parque o al cole, hablaríamos de la vida. los enseñaría a leer literatura, conocer la libertad en un parque dando largos sorbos a un helado de limón; escucharíamos música de los cadillacs o de timbiriche, cantaríamos a voz en cuello la canción de moda. soñaríamos con sueños que se cumplen un día
compraríamos videos de caricaturas retro, nos sentaríamos a la tele, llenas sus madres de nostalgias por tiempos pasados, y de risas ellos por lo cursi de las imágenes.
si fuera gay... también los reñiría, pues no en todo estaríamos de acuerdo, pero nos contentaríamos igual y su otra madre quizá mediaría.
por supuesto que estaríamos tan ocupados en esos menesteres que no veríamos los resultados de encuestas que aprueben o no la sociedad que nosotros formamos empíricamente.
si fuera gay...los amaría y crecería igual y ya grandes me verían envejecer y nos despediríamos cuando hubiera que hacerlo, sin falsos modales morales.
REY
en cualquier caso, lo tendría o lo adoptaría, pensando en lo estúpida que es una sociedad que trata de regir la vida de los demás hasta hacer de su intromisión un baluarte. individuos capaces de levantar encuestas para saber si otros dan o no su aprobación sobre asuntos que sólo competen al núcleo familiar que cada quien decide formar.
compartiríamos una casa o un departamento con su otra madre y tendríamos uno o dos hijos los que mi dios (salario) me permitiera y saldríamos al parque o al cole, hablaríamos de la vida. los enseñaría a leer literatura, conocer la libertad en un parque dando largos sorbos a un helado de limón; escucharíamos música de los cadillacs o de timbiriche, cantaríamos a voz en cuello la canción de moda. soñaríamos con sueños que se cumplen un día
compraríamos videos de caricaturas retro, nos sentaríamos a la tele, llenas sus madres de nostalgias por tiempos pasados, y de risas ellos por lo cursi de las imágenes.
si fuera gay... también los reñiría, pues no en todo estaríamos de acuerdo, pero nos contentaríamos igual y su otra madre quizá mediaría.
por supuesto que estaríamos tan ocupados en esos menesteres que no veríamos los resultados de encuestas que aprueben o no la sociedad que nosotros formamos empíricamente.
si fuera gay...los amaría y crecería igual y ya grandes me verían envejecer y nos despediríamos cuando hubiera que hacerlo, sin falsos modales morales.
REY
viernes, 22 de enero de 2010
Persépolis
Instrucciones de viernes:
si no has visto la peli, réntala, cómprala en alguna tienda o con tu pirata favorito... prepara algo para comer o tomar, lo que más te guste, (y puedas) yo lo hice con café y pan. preparate para ver una de las cintas más deliciosas que he visto últimamente. si ahora mismo no puedes, baja un poco y cantala con survivor viendo la imágen de arriba.. que tu voz se oiga a todo lo que da, no importa donde estés... todos entenderán...
REY
si no has visto la peli, réntala, cómprala en alguna tienda o con tu pirata favorito... prepara algo para comer o tomar, lo que más te guste, (y puedas) yo lo hice con café y pan. preparate para ver una de las cintas más deliciosas que he visto últimamente. si ahora mismo no puedes, baja un poco y cantala con survivor viendo la imágen de arriba.. que tu voz se oiga a todo lo que da, no importa donde estés... todos entenderán...
REY
Mejor aún...
Risin' up, back on the street
Did my time, took my chances
Went the distance, now I'm back on my feet
Just a man and his will to survive
So many times, it happens too fast
You change your passion for glory
Don't lose your grip on the dreams of the past
You must fight just to keep them alive
Chorus:
It's the eye of the tiger, it's the cream of the fight
Risin' up to the challenge of our rival
And the last known survivor stalks his prey in the night
And he's watchin' us all in the eye of the tiger
Face to face, out in the heat
Hangin' tough, stayin' hungry
They stack the odds 'til we take to the street
For we kill with the skill to survive
chorus
Risin' up, straight to the top
Have the guts, got the glory
Went the distance, now I'm not gonna stop
Just a man and his will to survive
viernes, 15 de enero de 2010
¿Cómo empecé a oir a Silvio Rodríguez?
Tengo ganas de escribirlo pero por hoy el tiempo no me deja y un viejo espera. le llevaré comida, un poco de besos y un abrazo o varios, para que le duren hasta la siguiente vez.
lunes, 11 de enero de 2010
Rastros
hace mucho tiempo que no duermo con un hombre junto a mí. dejé de hacerlo cuando por azares o caprichos del destino, como quiera que se le llame separé mi vida y mis cobijas del que había sido mi compañero por dos años de la vida. por veinticuatro meses o poco más me mantuve con las piernas calientes y los brazos enlazados. más en las épocas de frío, menos con las desaveniencias.
quisiera y con fuerza, lograr recordar la última buena noche que pasamos juntos. no puedo. en cambio sí, tengo presente mi huida con todo y almohada hacia el cuarto de junto. descalza y arrastrando mi alma más que las cobijas me mudé.
el departamento con poco espacio ofrecía no muchas posibilidades. era el piso o dormir medio doblada en una sala más fría que el cuarto de estudio. las pisadas se oyeron por toda la duela como un claqueteo mojado y cimbrante. huellas que se quedaron por varios días, sin marca. un camino que se sabía dónde empezaba pero con una certera ignorancia
de su paradero final.
a partir de ese momento ya no hubo más nunca noches de cobijos, ni de contemplaciones mientras dormía. no hubo tampoco besos a media noche que sin estar despierto me respondía a cabalidad como si me reconociera enmedio de su pérdida de conciencia; ni que decir del sexo, no volvió como en las épocas buenas, salvo tal vez de uno que otro encuentro atropellado y bajo un avergonzamiento posterior que nos llenaba los ojos.
entre el suelo y mi cuerpo se extendió una colchoneta que usamos por varios años para tumbarnos a ver películas ociosas que nunca terminamos de ver.
roja con capitoneado azul era mucho menos acogedora que cuando la compartíamos. con la espalda pegada al suelo el techo parecía más arriba, frente a mis ojos sin sueño un foco lejano se dejaba ver a través de la lampara redonda.
varias hojillas de mariguana la adormaban. verdes y calientes siempre. ardiendo sin quemarse con el calorcillo de los watts escapando por la bombilla.
noté que los espacios se abrían, se expandían a lo largo y ancho de la habitación. el espejo no me devolvía la espalda ancha de un cuerpo batiéndose contra de otro en una batalla inesperada y dulce; agria y suculenta. el reflejo me respondía con lástima: un librero de varios pisos, lleno de literatura y fotos viejas; una taza de café pequeña y con rastros de labial en un extremo; la lámpara; la soledad completa en varios metros a la redonda.
separados por una pared y dos puertas cerradas obstinadamente con llave,
por varias estaciones pude oir su respiración colándose por el piso, entrecortada o tranquila ; sollozante o risueña. variaba según el clima o la hora. aprendí a leerla. sabía mucho más de él que cuando compartimos el mullido colchón de la habitación de junto. supe entonces por el aire expulsado de sus pulmones cuando había tenido malos días en el trabajo, o cuando las victorias le hacían olvidarse de tajo de su vida personal.
conocía con certeza los días en los que soñaba con mujeres distintas a mí, los altibajos. sabía que cuando aspiraba fuerte y luego el ritmo volvía a la normalidad era porque su sexo había encontrado descanso en sueños húmedos y retóricos.
aprendí, sí que lo hice durante todo ese tiempo. en una ocasión el aire soltado por su boca en un suspiro largo y violento me hizo agitarme tanto que tuve que correr al baño para cerciorarme de que aún permanecía en el cuarto. temía que con tanto jaleo se hubiera escapado de su cuerpo y en ese mismo instante volado hacia la ventana abierta de par en par.
como decía antes, hace mucho tiempo que no duermo con un hombre junto a mí y cuando alguno me pide que lo haga me aseguro que en casa tenga dos cuartos, nunca uno sólo. uno junto a otro y que por orilla de la puerta luego de hacer el amor, pueda escuchar sin interrupción el sonido del aire. rastros de su respiración.
rey
quisiera y con fuerza, lograr recordar la última buena noche que pasamos juntos. no puedo. en cambio sí, tengo presente mi huida con todo y almohada hacia el cuarto de junto. descalza y arrastrando mi alma más que las cobijas me mudé.
el departamento con poco espacio ofrecía no muchas posibilidades. era el piso o dormir medio doblada en una sala más fría que el cuarto de estudio. las pisadas se oyeron por toda la duela como un claqueteo mojado y cimbrante. huellas que se quedaron por varios días, sin marca. un camino que se sabía dónde empezaba pero con una certera ignorancia
de su paradero final.
a partir de ese momento ya no hubo más nunca noches de cobijos, ni de contemplaciones mientras dormía. no hubo tampoco besos a media noche que sin estar despierto me respondía a cabalidad como si me reconociera enmedio de su pérdida de conciencia; ni que decir del sexo, no volvió como en las épocas buenas, salvo tal vez de uno que otro encuentro atropellado y bajo un avergonzamiento posterior que nos llenaba los ojos.
entre el suelo y mi cuerpo se extendió una colchoneta que usamos por varios años para tumbarnos a ver películas ociosas que nunca terminamos de ver.
roja con capitoneado azul era mucho menos acogedora que cuando la compartíamos. con la espalda pegada al suelo el techo parecía más arriba, frente a mis ojos sin sueño un foco lejano se dejaba ver a través de la lampara redonda.
varias hojillas de mariguana la adormaban. verdes y calientes siempre. ardiendo sin quemarse con el calorcillo de los watts escapando por la bombilla.
noté que los espacios se abrían, se expandían a lo largo y ancho de la habitación. el espejo no me devolvía la espalda ancha de un cuerpo batiéndose contra de otro en una batalla inesperada y dulce; agria y suculenta. el reflejo me respondía con lástima: un librero de varios pisos, lleno de literatura y fotos viejas; una taza de café pequeña y con rastros de labial en un extremo; la lámpara; la soledad completa en varios metros a la redonda.
separados por una pared y dos puertas cerradas obstinadamente con llave,
por varias estaciones pude oir su respiración colándose por el piso, entrecortada o tranquila ; sollozante o risueña. variaba según el clima o la hora. aprendí a leerla. sabía mucho más de él que cuando compartimos el mullido colchón de la habitación de junto. supe entonces por el aire expulsado de sus pulmones cuando había tenido malos días en el trabajo, o cuando las victorias le hacían olvidarse de tajo de su vida personal.
conocía con certeza los días en los que soñaba con mujeres distintas a mí, los altibajos. sabía que cuando aspiraba fuerte y luego el ritmo volvía a la normalidad era porque su sexo había encontrado descanso en sueños húmedos y retóricos.
aprendí, sí que lo hice durante todo ese tiempo. en una ocasión el aire soltado por su boca en un suspiro largo y violento me hizo agitarme tanto que tuve que correr al baño para cerciorarme de que aún permanecía en el cuarto. temía que con tanto jaleo se hubiera escapado de su cuerpo y en ese mismo instante volado hacia la ventana abierta de par en par.
como decía antes, hace mucho tiempo que no duermo con un hombre junto a mí y cuando alguno me pide que lo haga me aseguro que en casa tenga dos cuartos, nunca uno sólo. uno junto a otro y que por orilla de la puerta luego de hacer el amor, pueda escuchar sin interrupción el sonido del aire. rastros de su respiración.
rey
viernes, 8 de enero de 2010
Tienda
Hoy en la mañana en busca de un regalo, sonó a todo lo que daba el sonido. De haberse podido, me hubiera quedado a escucharla entera.
jueves, 7 de enero de 2010
abstracts
Sigo leyendo...aquí tres abstracts para empezar el año. para empezarlo bien.
1"El apego de los mexicanos a la nostalgia y al sufrimiento parece una fatalidad. En vez de darle vuelta a la página del desamor, de la pérdida de un ser querido, de la derrota, nos aferramos al dolor. Aunque parezca una contradicción, parece que gozamos el sufrimiento.
No miramos hacia atrás para sacar experiencias del pasado, para iniciar una nueva etapa con fortaleza y ganas de vivir. La nuestra es una mirada obsesiva e infantil que busca en la historia individual o colectiva la constatación de nuestra mala suerte, la oportunidad de eludir la propia responsabilidad para culpar a los otros, siempre a los otros —los conquistadores, los evangelizadores, los norteamericanos, la derecha, la izquierda, el patrón, el sindicato—, de nuestro atraso y subdesarrollo o de nuestra precaria cultura democrática. Para colmo, procuramos identificarnos con los débiles y los derrotados y portamos, como lo han descrito Octavio Paz y otros, una mezcla de admiración/desconfianza por lo extranjero".
Alfonso Zárate (que no morcillo)
2"Qué difícil es ver hacia el futuro sin parpadear. El pasado despierta nostalgia, pero no tanto como imaginar el futuro. Por lo menos en mí. Da nostalgia lo que vives tanto como lo que no vivirás. Y entiendes que no debería ser de esa manera. Solemos decir que el futuro es la esperanza, un cuaderno en blanco, una historia que empieza y otros chicles mascados. Pero si creemos que adelante en el tiempo estará una parte de nosotros, es imposible no encontrarse con la zozobra, y parpadear.
Hay una paradoja que se convierte en condena: No podemos desechar el pasado y, por lo tanto, el futuro no es un papel en blanco. Tenemos la opción de no ver hacia atrás, pero el que olvida de dónde viene y se vuelve enemigo de la memoria terminará por caer en los mismos errores, diría José Alfredo. Ver al pasado es un reencuentro con nosotros mismos y eso no siempre es buena noticia. Sin poder renunciar a lo que se va quedando, el futuro se nos plantea como una novedad a medias. Soy yo mismo, más adelante. Es el mismo usted, los mismos nosotros. Así lo veo. Y si el presente carga con tristeza, si viene tan lleno de aflicciones y de sinsabores, ¿así es el futuro?
Alejandro Páez Varela/periodista-escritor (mi maestro pero aún no lo sabe)
Comer: un arte de equilibrios
"Las acciones de guisar y comer llegan a ser un arte. La relación de los ingredientes puede basarse en la concordancia o en la disparidad. Según el guiso, la cocinera, o cocinero realizará el artificio de la complementación en un pollo en salsa de almendras, o el de la fusión de los opuestos en un agridulce, o la diversidad en unos chiles en nogada. Es lo complejo y lo sencillo, pero la finalidad es la aparición de un sabor justo, compuesto por otros sabores. El sabor de un guiso es siempre la síntesis de las esencias de sus componentes. A una buena receta debe agregarse la intuición de su creador: su alquimia, lo que a la música es el feeling.
Si bien comer es una necesidad corporal, degustar y saborear son un ejercicio del espíritu y los sentimientos. La comida entre por todos los sentidos: la lengua toma su turno reconociendo texturas, adivinando condimentos y el olfato desde lo alto se solaza con las esencias conocidas o con la audacia de lo novedoso.
..En fin, la relación de los ingredientes, del sabor de sabores, el gusto estético y el equilibrio en las cantidades y el ritual en sí mismo, conforma acciones de alta calidad humana a la hora de la comida. Es, pues, una forma de querernos y, por consecuencia, de querer a los demás."
Guillermo Samperio/ escritor (mi maestro tallerista)
REY
1"El apego de los mexicanos a la nostalgia y al sufrimiento parece una fatalidad. En vez de darle vuelta a la página del desamor, de la pérdida de un ser querido, de la derrota, nos aferramos al dolor. Aunque parezca una contradicción, parece que gozamos el sufrimiento.
No miramos hacia atrás para sacar experiencias del pasado, para iniciar una nueva etapa con fortaleza y ganas de vivir. La nuestra es una mirada obsesiva e infantil que busca en la historia individual o colectiva la constatación de nuestra mala suerte, la oportunidad de eludir la propia responsabilidad para culpar a los otros, siempre a los otros —los conquistadores, los evangelizadores, los norteamericanos, la derecha, la izquierda, el patrón, el sindicato—, de nuestro atraso y subdesarrollo o de nuestra precaria cultura democrática. Para colmo, procuramos identificarnos con los débiles y los derrotados y portamos, como lo han descrito Octavio Paz y otros, una mezcla de admiración/desconfianza por lo extranjero".
Alfonso Zárate (que no morcillo)
2"Qué difícil es ver hacia el futuro sin parpadear. El pasado despierta nostalgia, pero no tanto como imaginar el futuro. Por lo menos en mí. Da nostalgia lo que vives tanto como lo que no vivirás. Y entiendes que no debería ser de esa manera. Solemos decir que el futuro es la esperanza, un cuaderno en blanco, una historia que empieza y otros chicles mascados. Pero si creemos que adelante en el tiempo estará una parte de nosotros, es imposible no encontrarse con la zozobra, y parpadear.
Hay una paradoja que se convierte en condena: No podemos desechar el pasado y, por lo tanto, el futuro no es un papel en blanco. Tenemos la opción de no ver hacia atrás, pero el que olvida de dónde viene y se vuelve enemigo de la memoria terminará por caer en los mismos errores, diría José Alfredo. Ver al pasado es un reencuentro con nosotros mismos y eso no siempre es buena noticia. Sin poder renunciar a lo que se va quedando, el futuro se nos plantea como una novedad a medias. Soy yo mismo, más adelante. Es el mismo usted, los mismos nosotros. Así lo veo. Y si el presente carga con tristeza, si viene tan lleno de aflicciones y de sinsabores, ¿así es el futuro?
Alejandro Páez Varela/periodista-escritor (mi maestro pero aún no lo sabe)
Comer: un arte de equilibrios
"Las acciones de guisar y comer llegan a ser un arte. La relación de los ingredientes puede basarse en la concordancia o en la disparidad. Según el guiso, la cocinera, o cocinero realizará el artificio de la complementación en un pollo en salsa de almendras, o el de la fusión de los opuestos en un agridulce, o la diversidad en unos chiles en nogada. Es lo complejo y lo sencillo, pero la finalidad es la aparición de un sabor justo, compuesto por otros sabores. El sabor de un guiso es siempre la síntesis de las esencias de sus componentes. A una buena receta debe agregarse la intuición de su creador: su alquimia, lo que a la música es el feeling.
Si bien comer es una necesidad corporal, degustar y saborear son un ejercicio del espíritu y los sentimientos. La comida entre por todos los sentidos: la lengua toma su turno reconociendo texturas, adivinando condimentos y el olfato desde lo alto se solaza con las esencias conocidas o con la audacia de lo novedoso.
..En fin, la relación de los ingredientes, del sabor de sabores, el gusto estético y el equilibrio en las cantidades y el ritual en sí mismo, conforma acciones de alta calidad humana a la hora de la comida. Es, pues, una forma de querernos y, por consecuencia, de querer a los demás."
Guillermo Samperio/ escritor (mi maestro tallerista)
REY
Abandono
Anoche tuve un sueño. Como todos los que tengo noche a noche resultaba casi real, pero esta vez me parece premonitorio. Veía de frente el computador con todo y sus letras negras y más grandes. Casi como lo hago despierta, pues tengo que ampliar la tipografía pues mis ojos cada vez se esfuerzan más por leer en pequeño. Con la página abierta solos y desamparados los dos, él sobre un escritorio, yo acurrucada en un sillon, nos mirábamos sin mediar palabra. La pantalla sin que nadie le ordenara con las teclas, empezó a escribir. Ahora no recuerdo con exactitud las palabras pero sé fidedignamente que sus expresiones eran un reclamo.
Abandono. Es lo único que recuerdo con claridad se marcó en la pantalla. Abrí los ojos y miré el reloj del celular. 5:30 decía, medio despierta pensé todavía un rato. Volví a dormir, sin certezas, pero dos que tres inquietudes.
REY
Abandono. Es lo único que recuerdo con claridad se marcó en la pantalla. Abrí los ojos y miré el reloj del celular. 5:30 decía, medio despierta pensé todavía un rato. Volví a dormir, sin certezas, pero dos que tres inquietudes.
REY
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