sábado, 28 de febrero de 2009

No me gusta estar sola. Dice mi madre que desde pequeña la miraba paradita desde mi cuna hasta la cocina chupando un pedazo de mi camiseta con tal de no perderla de vista. Cuando ella se movía hacia cualquier lado en que mis ojos no pudieran alcanzarla, yo comenzaba a balbucear desesperada, sin llorar, hasta verla de nuevo aparecer en el marco de la puerta.

Fijar su imagen como si fuera una fotografía me tranquiliza ahora. Nuestra relación no es lo que era en esos tiempos pero cuando lloro no puedo dejar de balbucear su nombre. Mamá, le grito fuerte, cuando no puedo más y quiero salir corriendo como si con esa carrera pudiera asirme a un destino o a un lugar a donde llegar.

Ahora soy mamá yo también, y veo sus caritas, de las dos, y me pregunto exacto qué sienten que soy para ellas, qué parte de su juego me tocó presenciar o de alguna manera interactuar. Me veo cubriéndolas de besos, de abrazos locos, de frases raras, de miradas que buscan decirles lo bueno que es tenerlas y del susto que me da no poder cumplir con todas sus expectativas.

Soy su madre, que nunca dejo de ser una hija que buscaba a su vez a su madre y que de pronto no encontró consuelo en sus brazos. Soy...qué soy? Ellas que a veces me abarcan con sus abrazos y sus manitas mi ser entero, quizá sepan describirme algún día.

REY

viernes, 27 de febrero de 2009

El precio de los zumos

El día era caluroso, un poco más quizá que el que hace hoy. La fecha tal vez varie por 5 o 6 días. Estaba en Cuba, cumpliendo mi sueño de visitar esa tierra dominada por el comandante en jefe, Fidel Castro. Él se hallaba ya postrado en una cama, misma seguramente en la que se encuentra aún, sin atreverse a morir por completo. Minada su salud, más no su presencia. Por todos los lados que caminara, y platicara, se hacía presente. Vivía mi sueño y recibía todos los regalos que la isla quisiera darme.

Uno de esos, y quizá uno de los más preciados fueron un par de porciones de zumo de caña, servido en un vaso de vidrio y que ni siquiera pagué yo. ¿Quieres un guarapo? me dijeron las dos adolescentes con las que había estado platicando en la banquilla de un parque que ostentaba en el centro a manera de kiosco, la figura de Martí.

Ellas fueron la que me lo invitaron. En mi pequeña bolsa traía sólo pesos convertibles (CUCs), uno sólo de esos es equivalente a 15 o 16 pesos cubanos; se los mostré ignorante, dispuesta no sólo a pagar lo que fuera por un poco de jugo, sino a dárselos por su plática.

No lo aceptaron y bebimos las tres en un expendio o guarapería. Un lugar pequeño en el que dentro sólo cabe una o dos personas que son las que despachan el jugo previamente hecho y frio hasta el delirio.

El primero me lo bebí entero sin enterarme de qué tan rico era. Sólo tenía que calmar la sed. El segundo, con más calma, fue tan delicoso que el sabor aún me permanece.

Luego me contaron que antes del llamado "periodo especial" había 150 guaraperas tan sólo en la capital cubana. Ahora habrá sólo 20 o 25. La escasez de guaraperas en la capital cubana, se debe a la caída de la producción cañera en provincia.

Aquí en casa, cuesta 6 pesos el vaso de zumo de naranja, por mucho más caro que allá, pero no tanto como costaría en europa. En fin, tomo siempre y antes de cualquier cosa jugo de naranja, o toronja o combinado. No importa si lo hacen al momento o si sube su precio según la época del año. Me lo sirven en bolsa o vaso de plástico, no en vidrio como tomé allá guarapo, en el mismo vaso en donde con seguridad muchos labios cubanos lo habían hecho.

REY

miércoles, 25 de febrero de 2009

Tras leer algunos post me doy cuenta que escribo en mi blog como si fuera un twitter. Definitivamente necesito uno. Lo he decidido hoy.
A veces la vida nos gana por dos minutos, los mismos que te toma beber agua, abrocharte los zapatos, hacer una llamada, contestar un mail o simplemente dar un beso.


REY

martes, 24 de febrero de 2009

Cuando dejes de quererme....quiéreme un poquito..

-hasta el cielo y más allá...más allá del arcoiris
mi rutina parece no dejarme en paz. habia decidido dejar de llorar unos pocos días mientras me volvían a crecer las pestañas caídas. un mal sueño fue el presagio de todo lo que pasaria despues. he llorado por más de dos horas sin que pueda detener los espasmos ni las lágrimas. se quemó completa por dentro, y por fuera perdió su asa. en un olvido estúpido e imperdonable dejé mi cafetera italiana al fuego sin una gota de agua. con pequeños silbidos me avisaba, pero yo me habia levantado mal y mis pensamientos no estaban en ningun lado. queria cafe para curarme un poco y me senté mordisqueando un pan y mirando sin sentido hacia la calle a donde debia haber ido para que no pasara todo esto. no hice caso de sus avisos y cuando me di cuenta ya era demasiado tarde, la tomé por el asita y lo caliente me hizo ponerla en el primer lugar que encontré: la mesa. la quemé también. alguna vez ya me habia pasado. en otro olvido dejé un pequeño ipod sobre el toldo de mi coche y sólo me dí cuenta hasta que miré por el retrovisor y vi un camión pasar encima de él.dos hermosos regalos, destruidos en mis manos. no cabe duda que soy imperdonable.

lunes, 23 de febrero de 2009

Cuando te encontré...

Vino de Cuba como suele todo salir de la isla, a hurtadillas, escondida en una maleta, cubierto su cuerpo con girones de papel periódico que alguien apiadándose le obsequió.

La primera vez que nos encontramos fue en un mercado que hallé en una de las aventuradas caminatas por las calles de Tacón y Mercaderes justo en La Habana Vieja. Un mercado que pese a estar a campo abierto y con puestos semejantes a los de los tianguis de mi país, venden baratijas y artesanías a precio de divisa y no a peso cubano.

Es decir, puestos dedicados sólo a turistas que caminan con la intención de llevarse cualquier cosa que avale su permanencia en la isla.

Caí por accidente llevada por dos cubanos, un hombre y una mujer que haciendo gala de su verborrea lograron arrancar un poco de mi exiguo presupuesto. Compramos leche y aceite, quizá para una niña inexistente o crecida ya, de la que él me mostró una foto.

Casi de su mano, fuimos a un tendajón en el que ambos, pidieron y yo me limité a pagar. Ese era el trato, matizado un poco, de lo que hacen para conseguir cosas de los turistas. Mis converse los salvé, al igual que mis aretes y un anillo, que no dí porque cargaban con profundos significados. Los tenis quizá sí me arrepentí de no habérmelos quitado, ahora andarían todavía.

Encaminados ya, ofrecieron llevarme a comprar artesanías. Imaginaban tal vez por lo menos una buena cantidad de divisas, de las que ellos obtendrían una parte. Nada más alejado de la realidad. Había salido ese primer día con 20 o 30 CUCs (así llaman a la moneda para turistas en las casas de cambio, que se me iban yendo como agua en mi inexperiencia por hacer tratos comerciales. Ya después aprendería.

Entramos y la algarabía hizo presa de mí. Con sus voces invitadoras, "guapa, que llevas?" ""qué te ofrezco chica", embaucaban a cualquiera; claro, pero a cualquiera que llevara dinero. No a mí que sabiéndome con poco presupuesto me inhibía con los precios. Yo quería todo.

Pero, ahí estaba, justo detrás de la mesa. Su figura rígida contrastaba con las demás que se movían al ritmo de cualquier música o conversación. Los cubanos balancean tanto el cuerpo al hablar o reír que parecen que todo el tiempo están bailando. Así es que bien se podía decir que estaba bailando.

Su cuerpo curvilíneo y delgado llevaba una falda a la rodilla que se movía igual que el resto. Las piernas y brazos eran, y son, perfectos trazos, que cualquier artista estaría tentado a plasmar en sus obras. Delgados pero dejando ver largas horas de trabajo para finalmente hacerla bailarina.


Largo tiempo me pasé observándola, tanto, que mis acompañantes se dieron por vencidos y me dejaron por fin sola. Había comenzado a aburrirme de sus pláticas para infundirme miedo, con las que pretendían no separase de mí el resto del día.


Su seducción llegó a tope y me atreví a tomarla entre mis manos. Acaricié su figura perfecta de la que sobresalía una pequeña cabecita que inclinada hacia adelante daba el último paso de una danza que la hizo alzar una de sus piernas tan arriba como le era posible.

Esta vez no regateé. Sin estar cierta sobre lo justo o no del costo saqué mis últimos billetes, los que había salvado de aquellos y se los dí al vendedor.

LLegando, la puse en el librero, en un juguetero, junto a un reloj y junto a cualquier lugar en mi casa en donde pueda voltear y verla. Mi bailarina cubana.

REY

domingo, 22 de febrero de 2009

Qué exagerada...

Un poco, sí...

sábado, 21 de febrero de 2009

Minificción. (en honor a Samperio)

Se sentó triste en una silla de su casa a ver como caía la obscuridad en aquella vieja sala. Tomó vino espumoso y blanco en un ordinario vaso de vidrio. Enfundada en su pijama se dedicó a pensar:

Ahora resultaba que las letras de sus textos no serían más para ella. Tendrían supuso, un mejor destino. May be un amigo que nunca fue por completo de él, pero que bien hubiera funcionado el binomio.

Uno que quizá estaba tan cerca, que meses atrás parecía quemarse con todo el barullo que a su alma le ocurría.

La mujer a la que se le habían ocurrido estas ligerezas, miró recelosa a su alrededor. Tenía miedo que alguien más hubiera escuchado sus pensamientos, más aún que alguien se los atribuyera.

REY

Me gustas tú...

Genio y figura... o desfiguros

Tal pareciera que sus privilegios intelectuales se concentraron en sus cerebros, desprotegiendo con ello el resto de sus cuerpos. Son capaces de crear los textos más ingeniosos y bajo las más lindas normas de creatividad que los ponen en pedestales literarios. Ellos son los que marcan las pautas. Los autorizados para tallerear y despedazar las ideas de otros.

Suman sus pensamientos y otorgan veredictos que enaltecen o destazan a cualquiera. Van y saltan de sociedades de escritores a bloggers a maestros, todos dictaminan de igual forma. No se apiadan de los nuevos e incipientes creadores. Los miran igual, de arriba a abajo, como si con sólo eso pudieran adivinar lo que se gesta en sus mentes.

Desprecian entonces los rostros armónicos. Genio y belleza deben ser destilados. Desconfían al iniciar una charla y es sólo por la maniática manía de saberse superiores. De vislumbrar con su ojo clínico a quienes habrán pronto de competir con ellos. Se los permiten a cuenta-gotas. Abren espacios como rendijas que dejan entrever la luz enmedio de una pertinente obscuridad.

¿Has publicado? Te preguntan y ese primer avance determina lo que ha de seguir después. Si contestas que no, hasta ahí habrás terminado; en caso de ser positiva la respuesta, reblancederán un poco su corazón y quizá te permitan decir el lugar y los motivos.

Siempre con un vaso en la mano o encima de sus ojos alguna línea o pastilla que los haga tolerar al banal mundo que los rodea. Son superiores. Lo dejan claro al entrar en
cualquier lugar. No es necesario que porten sus libros publicados bajo el brazo. Las etiquetas las adquirieron desde antaño. Sus triunfos los avalan las editoriales de algún renombre. Con ellas se amparan y de éstas viven. No importa entonces el dinero. La sociedad está hecha, se conformó y pasará tiempo, antes de que puedas entrar en ella.

Sin embargo nada impide que puedas observarlos mientras mueven sus cuerpos anchos y desproporcionados, o flacos desmedidos, o con una altura que casi emula a la de una silla, al ritmo de una música obsesiva que retumba hacia todas las direcciones. Giran y coquetean entre ellos. Se miran y hacen matrimonios con seres parecidos. Grandes mentes contenidas en sus cuerpos, que parecen haber crecido tanto para albergar su genialidad.

Se retuercen entonces. Bailan danzas locas que sólo ellos entienden. No se preocupan por los demás pues saben perfecto que todo les es justificado tras haber sido leídos y superar las críticas. Pantalones holgados se deslizan por sus gruesas piernas y al ritmo de a-go-go comienzan a desnudarse.

Miles de rostros los ven. Relucen entonces los pechos. Las tetas de ellas contrastan. Son más pequeñas de lo que todos hubieramos imaginado. El vientre se reblandece con cada meneo que sus cuerpos inician o pactan con el otro. Eso sí, hay completa armonía. Uno a otro se acerca y rozan sus labios sintiendo el éxtasis de la pasión correr por sus venas. Finalmente también son corporeos, aunque pretendan todo el tiempo emular a dioses venidos del cielo o de cualquier otro lugar.

Salgo de ahí. El airecillo frio me tranquiliza y pido un cigarrillo. Todo está en calma, tal como lo dejé cuando entré.

REY

jueves, 19 de febrero de 2009

Mi ordenador

En cuanto me levanto y prendo el ordenador me es imposible desprenderme de éste. Me atrapa por horas, mientras las demás cosas que tengo que hacer se quedan esperando por
mí hasta qué a mi precioso juguete blanco se le termina la batería y clama un poco de
descanso. Me ordena a su antojo sin que yo pueda hacer nada para remediar esa situación,
escribo entonces todo tipo de pensamientos arrojados sobre su espacio.

Escribo y me libero. Es entonces cuando puedo salir a la calle y respirar un poco.

REY

¿Cómo se dice?

Fidelidad? Compromiso? Alianza? Lealtad? Promesa? Pacto?

Ya encontré las palabras. Que alguien más me diga sus significado y sus contrapartes también.

REY

martes, 17 de febrero de 2009

Soy incapaz de castigar, sobre todo si la vida me pesa como un testaferro del que no me he podido librar.

cuando leo algo como esto:

"Cada vez que George abría los ojos, lo enderezaban y le daban sorbos de agua y hielo para que lo chupara. Por lo demás le mantenían tan cómodo como era posible mientras él se iba de este mundo con una lentitud angustiosa".

o como esto:

"Se desvistió y no sólo la blusa era de seda, sino también la ropa interior. Era una ropa interior casi pornográfica. Una sorpresa. Uno se da cuenta de que ha elegido esas prendas para complacer. Uno sabe que lo ha hecho pensando en un hombre, aunque ningún hombre llegara nunca a verla. Sabes que no tienes idea de cómo es ella, de lo inteligente que es o lo estúpida que es, de lo superficial o lo profunda, que es, de lo inocente que es o lo astuta, o lo artera, lo juiciosa incluso de lo perversa que es."

más aun esto:

"Se muere por huir. Se muere por alejarse de su madre, se muere por irse con su padre y lo único que puede hacer es vomitar todo lo que encierra su corazón".

y al terminar el libro me encuentro con cuatro hojas en blanco, después de un final que sugiero inconcluso e invitante, que me hacen pensar si fueron puestas ahí de modo totalmente previsible o fue sólo un juego de la edición..

después de todo eso, vuelvo a Philip Roth, tras algunos libros, los mismos que llegan, se rescatan o se leen, justo en el momento exacto.

El animal moribundo. Philip Roth. 2008.

lunes, 16 de febrero de 2009

cómo se hace??‏

cómo se hace para sobrellevar la angustia?? cómo se hace para hacer avanzar el tiempo?

cómo se hace para dormir?

cómo se hace para dejar de sentir que ha pasado una vez más?

Rutina

Últimamente acostumbro llorar todas las mañanas de 9:30 a 11:00, después de desayunar.
Si me provocas para que lo haga más tarde, no es que no quiera, es sólo que se me acabaron las reservas.

REY

Vive ahí

La ví por primera vez cuando entré al baño de mi casa el sábado. Al sentarme en la taza y mientras orinaba, fijé la vista en las baldosas del piso. Una pequeña silueta se movía en una de las ranuras que dividen la regadera.

Pequeña como es, movía sus patitas escalando uno y otro azulejo, pensé en un primer impulso en cómo aplastarla, pero estaba fuera de mi alcance. Por un momento le dejé de prestar atención.

Tras algunos minutos volví a reparar en ella. Había caminado tanto que estaba casi llegando al techo. Sólo por eso, la dejé vivir. Ahora cada vez que entro al baño, puedo ver su cuerpecito en un rincón, ahí hizo su casa. La saludo y se me quitan las ganas de llorar.

REY

viernes, 13 de febrero de 2009

Yo soy mi Casa (Pita Amor)

Mañana será mi cumpleaños. Nací un 14 de febrero después de que mi madre hubiera tenido 7 embarazos previos y de que su edad concordara con la usanza de esa época. Demasiado joven cuando concibió a su primera hija y demasiado vieja con la última. Vine a convertirme en un apabullante suceso para la familia, mi familia, pues nadie me esperaba. Ella misma se sorprendió cuando su regla se suspendió, pues la atribuyó a transtornos menopáusicos. Imagínate.

Contrario a todos los pronósticos y una panza que era imposible de esconder al resto de sus hijos, la mayor parte jóvenes y adolescentes, hasta mi padre se alegró. Sería a partir de ese momento, su muñequita. Aunque nunca me lo dijo yo se lo adiviné en los ojos.

Confieso la fecha de mi nacimiento más no el año. Aún no rompo con los esterotipos de ser más o menos joven. Trato de deshacerme de cargas y convencionalismos que me atan y me torturan, lo han hecho a lo largo de mi vida. Raras veces lo consigo.

Intento ser sólo una persona, sin sexo ni edad, ni costumbres. No quiero problemas, ni confusiones, mucho menos atavismos; sólo aficiones, en todo caso que me traigan alguna que otra recompensilla y pueda reírme de vez en cuando, sin cuestionamientos. Que pueda mirar a quien quiero mirar; amar, tal vez; querer; soñar; leer; pensar; sentir; abrazar a mis hijas; llorar? respirar, escribir.

Alguna vez he confesado que hubiera sido hombre con todo gusto, no porque tenga dudas de mis inclinaciones sexuales, sino por las ventajas y libertades que se otorgan justo en el nacimiento de todo niño varón. Alguna que otra vez, también he intentado ser como ellos, pero tengo muchas cosas de mujer, como me han dicho, para que se me olvide que tengo que llorar por fuerza unos días al mes, ser un poco histérica, intolerante, celosa, insoportable....(y aquí se queda abierto por si se me ocurren más adjetivos)

Tomo café, desde siempre, pero ahora una cafetera italiana y pequeña cura mis depresiones solitarias y mañaneras. La ocupo a discreción y le he asignado un lugar especial justo encima del refrigerador donde pueda verla todo el tiempo, desde todos los ángulos de mi casa. Lo sirvo en tazas pequeñitas para acordarme de Cuba. Sólo me falta una cuchara chiquitita, como las que usan allá. Pronto la compraré.

Escribo en un ordenador de sueño, todo blanco y bonito con un sistema operativo distinto, al que me he ido acostumbrando y del que he ido aprendiendo, con un poco de ayuda, todas las cosas que puedo hacer. Por lo pronto sólo ocupo el tiempo que tengo en escribir y escribir y escribir. Ha dejado de importarme un poco, pensar si lo que escribo valga la pena. Lo hago como si se me fuera a acabar el tiempo y estuviera a merced de un reloj de arena que me condiciona para decir todo lo que tengo que hablar. Como si mi vida pendiera de ese hilo y lo aprovecho hasta que termine. Que dure lo que tenga que ser.

Leo los libros que me llegan, para los que estoy preparada, los que me gustan y los que me obligan. No soy nada ordenada, ni en la lectura, ni en ningún otro aspecto intelectual, mi asesor de tesis tendría mucho que decir en este punto.

Tengo dos hijas a las que les guardo más amor que paciencia. Las quiero con toda mi alma y tenemos códigos bien distintos al resto. Nos amamos a mordidas, a besos apasionados y a abrazos que espero les duren todo su camino. Me miran, me escudriñan y me tocan la mayor parte del tiempo, como si tuvieran la certeza de que en algún momento desapareceré. A Ella, la mayor, le causo una curiosidad que supera todo. Me siente vulnerable y eso le da un poco de conflicto, me quiere proteger y aún no sabe cómo ni por qué, pues lo natural sería que yo lo hiciera. Su inteligencia me supera y me asusta. La quiero libre y feliz. La peque es el sol, me dice que me quiere "hasta los infinitos mamá" y con eso ya me hizo la vida.

Fui a Cuba en un viaje revelador, que me enseño más de lo que hubiera pensado. Me hizo enamorarme de nuevo de la vida, del mar, de las calles empedradas, de los ojos cubanos, de las largas caminatas solitarias saludando a todo el que quisiera hacerlo, de pararme, de sentarme, de ir hasta donde mis pies pudieran caminar.

Aun hoy me gusta mafalda, oigo canciones de Silvio Rodríguez, de los Fabulosos Cadillacs, y todo lo retro que me encuentro en el mercado, y puedo llorar cuando alguien me dice que no me ha de querer más o cuando percibo indiferencia, debe ser claro, un problema de carencias, quizá deba pedir ayuda. Leí a Philip Roth cuando más lo necesitaba, como en otro tiempo Hesse me regaló a Demián y Mastretta a "Arráncame la vida".

Aparte de todo he conocido muchas personas interesantes y entrañables, todas ellas han dado algo para que sea lo que ahora soy, ya sea esto bueno o malo; sólo dos me gustaría conservar hasta el final del camino. el silencio absoluto me hace temblar de miedo.


Tengo un par de ojos que pueden decir mucho más de lo que dice mi boca e incluso mi escritura; un cuerpo que me ha traído demasiados problemas; una mente irreverente y antagónica; una vida que no sé si será larga o corta, pero bueno, algo habrá que hacer con ella.

REY

Pd.
muchas cosas faltaron, otras más se omitieron, otras están en desorden completo. Este es mi Regalo, para mí. Esta soy yo.

miércoles, 11 de febrero de 2009

Ellas

Si hiciera un recuento de cuántas mujeres he conocido en mi vida, me remontaría a mi nacimiento, en donde lo primero que vi fue unas manos de partera recibiendo mi cuerpo. crecí entre una presencia femenina que de vez en vez me abochornaba. cuatro hermanas y una madre. siempre en casa. los hombres se hacían de pretextos bastante útiles para salirse y olvidarse de nosotras. pese a mi corta edad, mi mirada de envidia los acompañaba hasta la salida.

construíamos nuestro mundo y universo femenino, y yo iba aprendiendo de ellas. las miraba ponerse pantalones entallados. blusas que pasarían de mano en mano, o más bien de cuerpo, en una herencia imposible de romper. llegaban a mí cuando aún era flaca y escuálida, lo suficiente como para salvar el espacio con playeras holgadas.

me mimaban como si fuera un juguete y yo aprendí a espiarlas en su mismo espacio sin que sintieran que mi presencia las incomodaba. descubrí entonces antes que ninguna de mis amigas en el kinder, cómo es que usaban sus sostenes o sus zapatos de tacón. aprendí también a sentarme con las piernas bien apretadas, una junto a la otra, cuando usaba las faldas que me obligaban a ponerme sin que parecieran darse cuenta de que mis juegos las rechazaban. una niña no debe hacer esto o aquello. la repetición me hizo sorda y opté primero que nada por usar pantalones. sí, sólo pantalones y playeras que ocultaran las formas incipientes que se iban formando en mi cuerpo. los robaba del closet de mis hermanos y los vestía debajo de mis vestidos.

desperdicié mis ensayos, que hacía cuando niña, con sus zapatos altos, para calzarme todos los días unos tenis, en esos tiempos de moda, y que tenían cierto toque masculino. me veían con reprobación y en algunas ocasiones la negativa por usar sus pantimedias en las reuniones familiares me hicieron acreedora a un par de buenas regañizas que yo manejaba bien inundándome en llanto para que me dejaran en paz. funcionaba bien.

en medio de mi adolescencia y con toda la carga que esa etapa de la vida a todos nos pega, aprendí a mostrar mi rebeldía hablando como mis hermanos. a contestar con un sinnúmero de horrendas palabras, a decir de ellas, que adornaban mi vocabulario. veía como se sonrojaban cuando las decía enfrente de sus novios y me reía para mis adentros. ellos, por su parte, festejaban mi atrevimiento y la escena que se seguía era invariable, siempre la misma. me recluían en mi cuarto. sin cenar y con el ánimo aún caldeado, abría de par en par la ventana y con un cigarrillo en los labios saltaba hasta la azotea en donde podía pasar horas enteras leyendo o escribiendo cartas destinadas a no ser leídas.

nunca he usado un barniz de uñas y mis confidentes más cercanos han sido un par de hombres que me encontré cuando fui e a la universidad a estudiar una carrera, para hombres. escogí a los mejores y nunca me acosté con ellos por el sólo temor de que eso pudiera empañar nuestra amistad. pasábamos días y veladas enteras hablando. Marx y literatura eran los temas que no podíamos evitar. ahí rehuí en lo posible cualquier trato con mujeres, con el que tuve en casa había sido más que suficiente.

pasó el tiempo, nos fuimos alejando un poco. cada una preocupada en construir lo que habría de ser su vida. entre la distancia que nos separa y las angustias cotidianas pasaban meses antes de que nos volviéramos a ver.

lo más curioso es que ahora justo cuando ya han hecho su vida y sus hijos ya son jóvenes, han venido a buscarme. me piden consejos acerca de cómo solucionar sus fracasos matrimoniales y me hacen un recuento de lo triste que ha sido su vida al lado de hombres que las encarcelan sino en su casa, sí con fuertes dosis de amarres sicológicos. yo las escucho paciente, sé de antemano que no tengo nada que decirles; a ellas, las que me aconsejaban cómo es que tenía que comportarme para conseguir un buen marido.

REY

lunes, 9 de febrero de 2009

uno no escoge la fecha en que ha de morirse. simplemente un día le dan ganas y qué más ha de hacer.

miércoles, 4 de febrero de 2009

love is a losing game...

martes, 3 de febrero de 2009

Sólo ficción

Hace ya algunos meses que mi vida tomó tintes de ficción. Eso es lo ideal supongo, vivir dentro de un
cuento en el que sólo debes seguir los libretos de los personajes y la historia, sin preocuparte por cómo hacer para
que el resto de la composición funcione.

La realidad me dice que no es así, no me convertí en un personaje, ni mi vida es un sueño; he tratado de guiarme por el corazón y la mente me grita que regrese al camino seguro, sin accidentes que provoquen ponchaduras de llantas ni que se acabe la gasolina.

He tratado de guiarme por la mente y el corazón ha llorado desconsolado sin que pueda ver siquiera una lágrima salir de él.

En la realidad he tratado de olvidarme de razonamientos y sentimientos. En la ficción también. Ya no quiero pensar ni sentir, ni ver, ni oir, ni amar, ni odiar,

He dicho a quien mi vida escribe, que me sobrevaluó, y yo, su personaje, ha acabado con la historia.

REY